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Atacama, Chile

Hay un lugar en el norte chileno donde el cielo es más azul de lo normal y el aire que se respira es de una pureza sorprendente.

El altiplano de la Puna se halla cubierto de inmensos lagos de sal y grandes extensiones de territorio desolado solo interrumpido por la presencia de las vicuñas. Es el territorio de Atacama, el desierto más árido del mundo, en el que los mismísimos científicos de la NASA experimentan con las últimas tecnologías que después enviarán a Marte.

Estos son sus rincones estrella:

1. Desierto absoluto

El centro de Atacama —una zona que los climatólogos han descrito como el desierto absoluto— es el lugar más árido de la Tierra. Hay tramos en los que nunca se ha registrado una gota de lluvia, en los que no hay hierba, ni cactus y donde ni siquiera los lagartos se dejan caer. Y aunque parezca mentira el ser humano ha encontrado refugio en este páramo.

En el corazón de Atacama, en un lugar donde la vida no debería existir, habitan sorprendentemente casi cien mil almas repartidas entre aldeas de montaña y bases científicas.

Los puntos clave para la foto en esta vasta extensión son: el Salar de Atacama dentro de la Reserva Nacional Los Flamencos; el Valle de la Luna con su espectacular duna; o la Cordillera de la Sal que apareció en las películas Diarios de Motocicleta (2004), basada en los cuadernos de viaje de Ernesto (Ché) Guevara, o Quantum of Solace (2008) de la saga James Bond.

2. San Pedro de Atacama

Bajo la atenta mirada del volcán Licancabur, el epicentro turístico de la región es San Pedro de Atacama. Su fama se debe a que a tiro de piedra se encuentran los salares, los géiseres, los volcanes y los muchos matices que ofrece un desierto que no escatima en recursos estéticos.

San Pedro servía, ya en tiempos precolombinos, como base de operaciones de una ruta comercial frecuentada por los pastores que venían del altiplano y por los pescadores que traían sus capturas desde la costa del Pacífico.

Más tarde, bien entrado ya el s.XIX, San Pedro se convirtió en un lugar de parada y fonda de los ganaderos que, a través del Paso de Jama, cruzaban desde Argentina con reses que servirían para abastecer de carne a los trabajadores empleados en las explotaciones mineras de nitrato de Chile. Hoy san Pedro, destaca por su belleza rural, por sus churrasquerías con música andina en directo y por sus hotelitos con encanto.

3. Géiseres y termas

Hay que madrugar mucho para llegar a los Géiseres del Tatio antes de que amanezca, pues el fenómeno geotérmico que se produce aquí es mejor verlo al alba, cuando el agua surge a borbotones hirviendo del suelo y se congela unos metros más arriba al contacto con el frío exterior. Conviene abrigarse pues los géiseres se encuentran ni más ni menos que a 4.200 metros de altura.

Un poco más al Sur, las termas de Puritama —que beben del mismo fenómeno geotérmico—ofrecen ocho piscinas naturales a 33,5º C. Las pozas se han conectado con pasarelas de madera y vestidores que permiten una experiencia termal muy cómoda e íntima.

Aunque gestionadas por la cadena hotelera Explora, las pozas del complejo están abiertas al público y parte de los beneficios se destinan a la comunidad atacameña.

4. Más cerca del Universo

La región de Antofagasta (y sus vecinas Atacama y Coquimbo) gozan de unos cielos tan increíblemente despejados que durante décadas los astrónomos de todo el mundo se han trasladado hasta aquí para escudriñar el Cosmos.

En estas latitudes han sido instalados más de 20 observatorios astronómicos, entre los que se cuentan el VLT (Very Large Telescope) y el Observatorio La Silla, dotado del mayor buscador de planetas extrasolares que existe.

También en estos parajes a 5.000 metros de altura, en el llano de Chajnantor, se está llevando a cabo el faraónico Proyecto ALMA (Atacama Large Millimeter Array), una instalación astronómica internacional que trabaja en conjunto para estudiar del Universo.

5. Alojamiento: Awasi Atacama

Construido según los cánones de la arquitectura andina tradicional y siguiendo los más elevados standard de sostenibilidad, el Awasi Atacama es un verdadero oasis ‘chic’ en la inmensidad del desierto más árido del planeta.

Avalado por la prestigiosa Relais & Chateux en él no hay menús ni rutas preestablecidas, solo experiencias tailor made para cada viajero en función de sus gustos e inquietudes.

Nos encanta la cocina chilena de raíces —honesta y hecha con productos autóctonos recuperados del olvido— de su chef residente Juan Pablo Mardones.

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